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Yo si,…

Alguien te llama, como yo en su momento te llame, ¿comó se siente eso?; es decir,… la primera vez que escuchaste en sus labios esa misma palabra ¿te acordaste de mi?; si es necesario mentir para no involucrarse mejor así, solo pide ser llamado de alguna otra manera, talvez no sientas nada, pero yo si… malaya mi suerte, que yo si,…

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Serbis



Quiero encontrar en ti, mi sensualidad.

Ojos, sexo, miedo, temblor en tus piernas, en tus brazos..

Muerte chiquita, latidos…

Respiración acelerada,.. Respiración suave, sofoco.

Piel desnuda (¿acaso importa?), vas dentro de mí,

En la sangre de mis venas, en la tentación de saber que estás pensando.

Muérete en mí,  en el resoplido de tu último quejido…

Muérete en mí y en mi espalda deja caer tu cuerpo.

Muérete en mí, yo te recibiré en mi, amante, yo absorberé tu energía vital, tu semilla y de tu semilla volverás a nacer de mi, seré la tierra de donde renazcas como una nueva criatura de la tierra, que seré yo, vivirás en mi, corriendo de un lado a otro en el espacio geográfico de mi cuerpo, te ocultaras de mi, y yo te proveeré aquello que necesites para vivir, seré de ti tu casa, y tu de mi, la creación más bella., amante, serás mi hijo cuando necesites cobijo y serás mi hombre cuando necesite tu protección, mi amante eres y ahora somos tierra y hombre tu de mi tomaras los frutos y tú me darás fecundidad para crearlos.  Nos necesitaremos al punto de no necesitarnos y moriremos en nosotros mismos para dar continuidad a nuestra existencia, reencarnaras en mí, en las mañanas, después de haber muerto en mi, en el transcurso de las noches. 

Seremos dioses de la verdad y nos divertiremos diciéndonos mentiras, hablaremos del amor sin entenderlo y en el transcurso de los ciclos del universo, dejaremos de mencionarlo para no decepcionarnos de no saber que es realmente.

Pediré al cielo perdón, por compárame con la tierra y derramare en tu muerte lagrimas de miel y centeno para alimentarte hijo por las mañanas, hombre amante renace en mi, que yo no puedo morirme, ya que debo cumplir la promesa de no separarme de ti. FH.

 

 

Fotografía tomada de  NSFW

No sonrío en las fotos

No sonrío en las fotos, quizás nunca me ha gustado mi sonrisa. Si sonrío, en el autobús cuando voy solo, en la calle cuando camino solo, en la oscuridad cuando estoy solo, no en un habito, es una maña, No me pidas que sonría si aún no estoy preparado para sonreírme contigo, No esperes mucho de mi sonrisa, es tímida, le falta crecer, creer en ella misma, aún no sabe que puede cambiar el entorno, romper el paisaje, transcolorear un día, aún tiene miedo de ti, de lo que puedas hacer con ella, apenas te conoce., aún cuando yo creo conocerte de antes, mi sonrisa tiene miedo, tiene miedo de ti, de como la miras, de tu impaciencia por conocerla, tiene miedo de ser distinta a como esperas verla, a como es en realidad… y aún con lo tímida que resulta se declara tuya y única, irrepetible, espera en silencio a ser de ti, lo espera con ansias, con miedo, con nervios, con angustia, con amor y nostalgia, cuando cree que no la observo, piensa en ti, y se asoma para ver el paisaje cotidiano en la ventanilla del autobús, se muestra de manera discreta en las calles de todos los días, esperando que algún desconocido la vea y se enamore de ella., baila en la oscuridad para ti mientras te pienso.

Naturaleza Muerta

Naturaleza Muertaola

(J. M. Cano) 

No ha salido el sol 
y Ana y Miguel 
ya prenden llama. 

Ella sobre él, 
hombre y mujer 
deshacen la cama. 

Y el mar que está loco por Ana 
prefiere no mirar. 
Los celos no perdonan 
al agua, ni a las algas, ni a la sal. 

Al amanecer 
ya está Miguel 
sobre su barca. 

Dame un beso amor, 
y espera quieta 
junto a la playa. 

Y el mar murmura en su lenguaje: 
-¡Maldito pescador! 
Despídete de ella, 
no quiero compartir su corazón-. 

Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla a que vuelva Miguel. 

Dicen en la aldea 
que esa roca blanca es Ana. 
Cubierta de sal y de coral 
espera en la playa. 

No esperes más niña de piedra. 
Miguel no va a volver. 
El mar le tiene preso 
por no querer cederle a una mujer. 

Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla a que vuelva Miguel. 

Incluso hay gente que asegura 
que cuando hay tempestad, 
las olas las provoca 
Miguel luchando a muerte con el mar. 

Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla a que vuelva Miguel. 

Y llorar, y llorar y llorar por él. 
Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y llorar, y llorar, y llorar sobre el mar..