Naturaleza Muerta

Naturaleza Muertaola

(J. M. Cano) 

No ha salido el sol 
y Ana y Miguel 
ya prenden llama. 

Ella sobre él, 
hombre y mujer 
deshacen la cama. 

Y el mar que está loco por Ana 
prefiere no mirar. 
Los celos no perdonan 
al agua, ni a las algas, ni a la sal. 

Al amanecer 
ya está Miguel 
sobre su barca. 

Dame un beso amor, 
y espera quieta 
junto a la playa. 

Y el mar murmura en su lenguaje: 
-¡Maldito pescador! 
Despídete de ella, 
no quiero compartir su corazón-. 

Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla a que vuelva Miguel. 

Dicen en la aldea 
que esa roca blanca es Ana. 
Cubierta de sal y de coral 
espera en la playa. 

No esperes más niña de piedra. 
Miguel no va a volver. 
El mar le tiene preso 
por no querer cederle a una mujer. 

Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla a que vuelva Miguel. 

Incluso hay gente que asegura 
que cuando hay tempestad, 
las olas las provoca 
Miguel luchando a muerte con el mar. 

Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y esperar, y esperar, y esperar de pie 
en la orilla a que vuelva Miguel. 

Y llorar, y llorar y llorar por él. 
Y llorar, y llorar, y llorar por él. 
Y llorar, y llorar, y llorar sobre el mar..

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