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Adventure Graphics: Como maquillar tu curriculo para sobresalir del resto

In Uncategorized on julio 24, 2012 by efeache

Adventure Graphics: Como maquillar tu curriculo para sobresalir del resto.

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Modesto

In Uncategorized on noviembre 16, 2010 by efeache

La regla es morir. Para conocer las virtudes desconocidas en una persona, -”el era tan bueno”- pero cuando ha muerto alguien que,.. A razón de las personas, consideran un mal ejemplo, como se podrían definir sus virtudes, en todo caso y a título personal, sería oportuno reconocer en sus defectos las mayores virtudes, el no fue alcohólico, era borracho, que no es lo mismo, pero es igual ya que se necesita muchísimo alcohol, para lograr el título. A diferencia de personajes que a partir del alcohol surgen del alter ego de las personas. Modesto, que por apelativo llevó el interpelado, fue de un carácter cálido, quizá suavizado por el alcohol, también fue desmedido en sus abrazos y su ternura con respecto a las personas que estimaba, quizá fue el tequila o el mezcal, el aguardiente los que mostraban el afecto por las personas. Aun cuando tenía casa modesta como su actuar, podía amanecer en el jardín de la abuela, sentado al pórtico o tomando un café, con algún pariente afable. No recuerdo haberlo visto sobrio, sabrá dios como sería, pero lo que era borracho, era pícaro y sonriente, ligeramente mal hablado con barba de pirata y aliento de paloma. Llego siempre a la casa de la abuela el primer día del año, con su eterno pedo, con su chaqueta castaña, sus ojos profundos y las canas amarillentas de lo viejo, que se estaba poniendo, a darnos el abrazo a pasarnos las tortillas a la hora del almuerzo, a ver los nietos creciendo, a ver las vida pasar desde la silla de madera instalada afuera de la casa. Murió de manera trágica, víctima de un choque, sabrá dios si habrá sufrido, ruego a dios estuviera borracho, para no sentir el dolor del Madrazo y ruego adiós también lo acoja entre sus brazos, no le sobreviven ni esposa ni hijos, el alcohol o las circunstancias no le permitieron formar una familia propia, pero sus sobrinos, rogamos a dios por su alma, que sepa que lo queremos aún con sus defectos y sus fallas. Modesto, ve con dios, sé que no necesitaras del alcohol, para ahogar soledad, ni penas, ve con dios, Tío Modesto, Ve con él y cuídanos mucho y por supuesto, Salud!.

FH

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Cuento 1

In Autores y Compositores on octubre 30, 2009 by efeache Etiquetado: , , , , , , , , ,


EL ALMOHADÓN DE PLUMAS
Horacio Quiroga ≈ 1879-1937

blond

Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. Él, por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer.

Durante tres meses —se habían casado en abril— vivieron una dicha especial. Sin duda hubiera ella deseado menos severidad en ese rígido cielo de amor, más expansiva e incauta ternura; pero el impasible semblante de su marido la contenía siempre.
La casa en que vivían influía un poco en sus estremecimientos. La blancura del patio silencioso —frisos, columnas y estatuas de mármol— producía una otoñal impresión de palacio encantado. Dentro, el brillo glacial del estuco, sin el más leve rasguño en las altas paredes, afirmaba aquella sensación de desapacible frío. Al cruzar de una pieza a otra, los pasos hallaban eco en toda la casa, como si un largo abandono hubiera sensibilizado su resonancia.
En ese extraño nido de amor, Alicia pasó todo el otoño. No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.
No es raro que adelgazara. Tuvo un ligero ataque de influenza que se arrastró insidiosamente días y días; Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos, echándole los brazos al cuello. Lloró largamente todo su espanto callado, redoblando el llanto a la menor tentativa de caricia. Luego los sollozos fueron retardándose, y aún quedó largo rato escondida en su cuello, sin moverse ni decir una palabra.
Fue ese el último día que Alicia estuvo levantada. Al día siguiente amaneció desvanecida. El médico de Jordán la examinó con suma atención, ordenándole calma y descanso absolutos.
—No sé —le dijo a Jordán en la puerta de calle, con la voz todavía baja—. Tiene una gran debilidad que no me explico, y sin vómitos, nada.. . Si mañana se despierta como hoy, llámeme enseguida.
Al otro día Alicia seguía peor. Hubo consulta. Constatóse una anemia de marcha agudísima, completamente inexplicable. Alicia no tuvo más desmayos, pero se iba visiblemente a la muerte. Todo el día el dormitorio estaba con las luces prendidas y en pleno silencio. Pasábanse horas sin oír el menor ruido. Alicia dormitaba. Jordán vivía casi en la sala, también con toda la luz encendida. Paseábase sin cesar de un extremo a otro, con incansable obstinación. La alfombra ahogaba sus pesos. A ratos entraba en el dormitorio y proseguía su mudo vaivén a lo largo de la cama, mirando a su mujer cada vez que caminaba en su dirección.
Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama. Una noche se quedó de repente mirando fijamente. Al rato abrió la boca para gritar, y sus narices y labios se perlaron de sudor.
—¡Jordán! ¡Jordán! —clamó, rígida de espanto, sin dejar de mirar la alfombra.
Jordán corrió al dormitorio, y al verlo aparecer Alicia dio un alarido de horror.
—¡Soy yo, Alicia, soy yo!
Alicia lo miró con extravió, miró la alfombra, volvió a mirarlo, y después de largo rato de estupefacta confrontación, se serenó. Sonrió y tomó entre las suyas la mano de su marido, acariciándola temblando.
Entre sus alucinaciones más porfiadas, hubo un antropoide, apoyado en la alfombra sobre los dedos, que tenía fijos en ella los ojos.
Los médicos volvieron inútilmente. Había allí delante de ellos una vida que se acababa, desangrándose día a día, hora a hora, sin saber absolutamente cómo. En la última consulta Alicia yacía en estupor mientras ellos la pulsaban, pasándose de uno a otro la muñeca inerte. La observaron largo rato en silencio y siguieron al comedor.
—Pst… —se encogió de hombros desalentado su médico—. Es un caso serio… poco hay que hacer…
—¡Sólo eso me faltaba! —resopló Jordán. Y tamborileó bruscamente sobre la mesa.
Alicia fue extinguiéndose en su delirio de anemia, agravado de tarde, pero que remitía siempre en las primeras horas. Durante el día no avanzaba su enfermedad, pero cada mañana amanecía lívida, en síncope casi. Parecía que únicamente de noche se le fuera la vida en nuevas alas de sangre. Tenía siempre al despertar la sensación de estar desplomada en la cama con un millón de kilos encima. Desde el tercer día este hundimiento no la abandonó más. Apenas podía mover la cabeza. No quiso que le tocaran la cama, ni aún que le arreglaran el almohadón. Sus terrores crepusculares avanzaron en forma de monstruos que se arrastraban hasta la cama y trepaban dificultosamente por la colcha.
Perdió luego el conocimiento. Los dos días finales deliró sin cesar a media voz. Las luces continuaban fúnebremente encendidas en el dormitorio y la sala. En el silencio agónico de la casa, no se oía más que el delirio monótono que salía de la cama, y el rumor ahogado de los eternos pasos de Jordán.
Murió, por fin. La sirvienta, que entró después a deshacer la cama, sola ya, miró un rato extrañada el almohadón.
—¡Señor! —llamó a Jordán en voz baja—. En el almohadón hay manchas que parecen de sangre.
Jordán se acercó rápidamente Y se dobló a su vez. Efectivamente, sobre la funda, a ambos lados del hueco que había dejado la cabeza de Alicia, se veían manchitas oscuras.
—Parecen picaduras —murmuró la sirvienta después de un rato de inmóvil observación.
—Levántelo a la luz —le dijo Jordán.
La sirvienta lo levantó, pero enseguida lo dejó caer, y se quedó mirando a aquél, lívida y temblando. Sin saber por qué, Jordán sintió que los cabellos se le erizaban.
—¿Qué hay? —murmuró con la voz ronca.
—Pesa mucho —articuló la sirvienta, sin dejar de temblar.
Jordán lo levantó; pesaba extraordinariamente. Salieron con él, y sobre la mesa del comedor Jordán cortó funda y envoltura de un tajo. Las plumas superiores volaron, y la sirvienta dio un grito de horror con toda la boca abierta, llevándose las manos crispadas a los bandos: —sobre el fondo, entre las plumas, moviendo lentamente las patas velludas, había un animal monstruoso, una bola viviente y viscosa. Estaba tan hinchado que apenas se le pronunciaba la boca.
Noche a noche, desde que Alicia había caído en cama, había aplicado sigilosamente su boca —su trompa, mejor dicho— a las sienes de aquélla, chupándole la sangre. La picadura era casi imperceptible. La remoción diaria del almohadón había impedido sin dada su desarrollo, pero desde que la joven no pudo moverse, la succión fue vertiginosa. En cinco días, en cinco noches, había vaciado a Alicia.
Estos parásitos de las aves, diminutos en el medio habitual, llegan a adquirir en ciertas condiciones proporciones enormes. La sangre humana parece serles particularmente favorable, y no es raro hallarlos en los almohadones de pluma.

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Bastardos, sin gloria para Brad Pitt

In Uncategorized on octubre 29, 2009 by efeache

Bastardos sin gloria (para Brad Pitt)

 

Brad Pitt, es una cara bonita y sin embargo lo respeto como actor, le vi algo especial en Entrevista con el vampiro, pero no fue hasta ¿Conoces a Joe Black?, cuando empecé a respetar su trabajo.

A Quentin, simplemente lo amo, amo la sangre, las catanas, las mutilaciones, los guiones, el aroma, la razón, la falta de esta y como se convierte de sádico a masoquista, de intelectual a basura (de la artística, por supuesto), sus fetiches, los “Red Apple”.

Y Amo a uma thurman, como “La Novia”, la venganza como su motor, la ternura de la capilla en el desierto, el sadismo de Bill, la sensualidad de Sofie Fatale, la mediocridad de Budd, el anime de O-Ren Ishii, el rubio del cabello de Beatrix.

Entrando en detalles, al ver la obra del señor Tarantino,  paso lo que no tenía que pasar, estaba dispuesto, es más a empecé a anhelar, hacer de Brad Pitt, mi nuevo ídolo sádico, la nueva “novia” que motivara mis sentimientos retorcidos y crueles, mi héroe y en efecto la formula de Kill Bill, empezaba a repetirse, los títulos, la fotografía, los personajes complejos (empezare a mencionar detalles, si no ha visto la película será mejor detener la lectura), los malos, los buenos y paso lo peor,…  me aburrí (no se detenga, siga leyendo), me aburrí terriblemente, el alemán “malo” era terriblemente malo y no malo de precisamente perverso, era malo de petulante, ridículo y Brad Pitt, solo se dedicaba  a matar nazis, nunca supe que lo motivaba ¿Venganza?, ¿Sadismo natural, heredado de su papi tarantino?, ¿Diversión?,… era obvio que habían sufrido de alguna manera terrible, ya que el personaje de Aldo “el Apache” (Pitt), llevaba secuelas en el cuello y posiblemente en el cuerpo, pero a decir verdad, tenía una terrible necesidad de saber, (duda que me tenía (tiene aún) muy desesperado), y todo iva muy mal.

Gracias a Dios, salió Mélanie Laurent es Shosanna Dreyfus, una joven francesa (Judía), cautelosa, llena de odio, cero impulsiva, fría, sensual, Europa, francesa, fuma, usa pantalones de hombre, enamorada de un negro, ¡genial! me dije, aquí si hay una historia, judía y negro, si hubieran sido ambos hombres y homosexuales, le hubieran hecho el cuadro completo a Hittler (que dicho sea de paso queda como un idiota, cosa que desde luego ya que aunque me odien, no lo era, ya que  tenía una capacidad organizacional y liderazgo irrefutable) y aquí es donde se cocina la verdadera película.

Brad Pitt, bueno,.. el solo atrajo la atención, la inteligencia de Quentin nos puede rebasar y la gloría sin lugar a dudas no es para él, deben verla, es genial, el final es único, inesperado, sagas, deben verla insisto, pero no lo hagan por Brad Pitt, el es solo el gancho, deben verla porque simplemente es el maestro Quentin, deben verla porque es genial, si aún está en algún cinema,  vale la pena ver algunas escenas en el enorme tamaño de la pantalla del cine.

Venla y no se sorprendan de encontrar gestos en algunas personas conocidas, donde encontraran odio por la humanidad, tengan miedo, pero no cierren sus ojos, la dignidad de las personas es frágil y solo vasta que alguien secunde o ignore para fracturarla, aún existen nazis.

Y también no nazis con odio natural, estén alerta cuídense, cuidémonos, il mostro, es real y puede ser más cruel que incluso las obras de este hasta ahora uno de mis consentidos.

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Cambios

In Uncategorized on octubre 28, 2009 by efeache

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Como ven?

In Uncategorized on octubre 26, 2009 by efeache

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Love – Zoé The Band / Corona Fest Tampico 2009

In Uncategorized on octubre 26, 2009 by efeache

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